Casi todo, sino todo.
Cuando era chica mi abuela me leía un cuento de una gallina que tenia anteojos rosas, venia su vida color de rosa. Un día sus compañeras de granja dijeron: la vida no es rosa, ella se saco los anteojos y lo comprobó, al mismo tiempo, del susto puso un huevo, y este era rosa, y sin los anteojos puestos.
Creo que el arte es un poco la vida vista con los anteojos que cada uno se fabrica, y las obras son como ese huevo, esa magnifica realidad en la que creemos y queremos vivir. |