Lo nefasto que es el sistema educativo de mi país.
El fracaso reiterado y el aumento de alumnos que abandonan el sistema educativo muy temprano.
La pérdida progresiva de disciplina en los centros escolares que tanto perjudica el rendimiento del docente y de sus alumnos.
El número creciente de padres que, descontentos con el sistema, renuncian a enviar a sus hijos al colegio y utilizan sistemas alternativos.
Soportar el desastre que supone que las leyes de educación las hagan los políticos de turno empleando criterios no educativos. En mi opinión, deberían desempeñar esta labor las personas más capacitadas en este campo.
La influencia, en muchos casos perniciosa, de los medios de comunicación de masas en la educación y en la sociedad en general.
El conformismo en el que nos sumimos, más veces de lo que sería deseable, muchos de los profesionales de la enseñanza.
La constatación reiterada del deterioro de la enseñanza pública y de como, en la mayoría de los casos, las familias optan por este tipo de enseñanza no por elección si no por falta de medios para acceder a la privada.   | | |
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