A la funesta educación emocional que sufrimos y nos auto-imponemos en la sociedad moderna. El hombre no tiene permitido mostrar sus emociones, tiene que ser fuerte, dominante, tiene que dejar su vida entera en el trabajo, tiene que generar el futuro de su familia, poseer un estatus social, posesiones materiales, más trabajo, más estréss, poca salida emocional... Bombas de relojería que explotan ante lo que tienen más cerca.
La otra opción que se me ocurre es que sea malo por naturaleza. |