Hay jurisprudencia periodística, digamos, sobre el tema, e incluso jurisprudencia a secas, pero no soy abogado y sólo puedo hablar de la primera. Estamos casi todos más o menos de acuerdo en que la intimidad de todo famoso debe respetarse a menos que la resigne o que sus actividades privadas se vean envueltas en un asunto de claro interés público. Si un actor elige no dar entrevistas o darlas sólo en un contexto determinado, por ejemplo recibiendo a los periodistas en su casa o yendo a la redacción de una revista, no hay derecho a invadir su privacidad robándole fotos o asaltándolo a la salida de un restaurante; si, en cambio, es una persona dada a hacer declaraciones a todo notero que se le acerque en un boliche, después no puede protestar por la aparición de una foto tomada en la vía pública en la que se lo ve desmejorado. Hay casos dudosos y marginales, por supuesto, y entonces me parece que, ante la duda, lo que prima es el derecho a la intimidad. |