Sí, botellines de cerveza de todo el mundo. Llenos. Compro dos y me bebo uno, luego los dejo en las estanterías de mi habitación. Son como una grada del campo de fútbol, con txapela y camisetas de colores.
Cuando estoy en la cama siento como si me observaran, eso me motiva y me asusta en partes iguales. Freud diría que tengo una obsesión con los penes por su forma fálica, yo digo que si tiras una caja de petardos en mi habitación muero acuchillado. |