Creo que eso es una directa influencia de mi Nona, quien, recuerdo, hacía sopaipillas y yo cerca de los 4 a 5 años, amasaba con ella, así pasaba con una serie de preparaciones cotidianas, como las albóndigas para la cazuela o las papas rellenas con queso. Desde ahí es que comenzó mi afinidad por la cocina, y esa tendencia fue la que me sacó de las aulas de derecho para llevarme a los talleres de Gastronomía. |