Todo personaje tiene un punto en su personalidad, muy sutilmente camuflado, que pertenece a la personalidad de su creador, el escritor. La credibilidad de un personaje es como la perfecta visión de un buen dibujo: buenas líneas, trazos seguros, sombras apropiadadas, etc. En la escritura pasa lo mismo, un buen personaje se carga de cosas creíbles, de personalidad creíble, de accionar creíble. Aún en el surrealismo los personajes pueden ser tremendamente creíbles.
Los personajes en mis historias son por lo general jóvenes. La fisonomía del personaje y su personalidad la adapto y moldeo antes del texto si es un relato corto o en los primeros capítulos si es un relato más largo. |