Desde la humildad de mi lógica y ante un universo que desconozco totalmente, me inclino por pensar que no somos los únicos seres o forma de vida existente entre tantos millones de millones de estrellas y planetas vagando por ese espacio estelar que ni siquiera alcanzo a imaginar. De lo contrario, ya podría pararme en el campo por la noche, con las manos posicionadas en boca de jarro, levantar mi vista a la negrura de un cielo repleto de estrellas y gritar, desafiante y con soberbia fuerza: "Soy el único amo del universo". Dicen que si el cielo, conmocionado, se mueve, no nos preocupemos... debe ser Dios, que no puede aguantar la risa ante semejante desatino. |