Vivir del arte es una tarea que parece difícil, pero que es en verdad posible y muy rentable si se tiene a lo menos una de estas dos clases de talento: originalidad o perseverancia. Si se tiene originalidad, y a las personas les gusta lo que ven, podrá vender poco a un alto precio. Si no se tiene originalidad, será necesario ser perseverante en lo que se haga, de modo de llegar al público por repetición. En lo personal no tengo ninguno de los dos talentos, por ello sólo soy aficionada. |