En materia financiera no hay mucho para dónde hacerse: si tienes un peso, tienes dos sopas. Lo guardas o lo gastas. Si lo guardas bajo el colchón o en el banco y esperas rendimientos fabulosos, estás soñando. Si lo guardas en instrumentos que, además te protegen, estás siendo realista. Si te lo gastas y esperas que regrese sin más, estás soñando. Si lo guardas eficientemente y esperas que, en determinado plazo regrese fortalecido, es ser realista. |