Responderé esta pregunta con un pequeño fragmento de mi última novela:
Ahora o Nunca. El fin de las profecías.
Hay un personaje que empieza a abrirse a nuevas ideas, y lee en un libro lo siguiente:
“Todos en Occidente creemos en el Inconsciente. Ahora bien, ¿dónde está el Inconsciente? ¿Acaso se puede tocar, se puede ver? Es apenas una inferencia, un concepto para definir experiencias interiores. De igual modo: ¿por qué no reconocer la existencia del alma, que no vemos ni tocamos, pero que algunos sentimos como una realidad interior?” |