Creo que es una práctica permanente, forma parte de mi interioridad. En ese sentido, continúo igual a cuando era un niño y todo el tiempo imaginaba historias descabelladas. Pero con el devenir de los años, mi imaginación se ha ido plasmando de amarga realidad. La vida cotidiana es agobiante pero también inspiradora... Desde allí extraigo mis historias. Por ejemplo: los caracteres de los personajes en mi novela “Paraíso de los Suicidas” fueron creados basados en la observación, la entrevista y en experiencias personales, por supuesto. La realidad, mi entorno social, inspira mi creatividad. Constantemente imagino historias que me prometo desarrollar en un futuro cercano y es así cómo tengo un cúmulo de proyectos pendientes. Por esto, creo que un determinante para sentarme a escribir es haber decidido sobre el tema que quiero tratar. Todo lo demás es mágico. |