Me gustaría estar haciendo lo que ahora hago, esforzándome en que los Ministros de La Iglesia de Jesucristo, en su calidad de Maestros, cayeran en la cuenta que son los responsables directos de mejorar una Nación con los principios y conceptos del Cristianismo. Puesto que hemos apostado al conocimiento a costa de la dignidad, la grandeza, el carácter y el espíritu del Hombre.
Pero si éstos no reconocen que necesitan reubicarse y decidan alejarse de los motivos e intereses personales que los ha llevado a determinada posición, entonces, no es que hayamos fracasado, pues la decisión es de ellos no mía.
Basta con que yo haga un buen trabajo, y esperar que en Nombre de Jesucristo se conviertan a él y busquen su objetivo y no los propios. |