Comence desde pequeña a escribir. Primeramente lo hacía por contar cosas que quizás no fuesen importante a los demás y como buena pequeña a veces no me atrevía a decir. Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que era una manera de expresarme y a veces escribirle a personas que sabian que iban a llegar a mi vida en un futuro ya fuese cercano o lejano y así fui escribiendo y escribiendo.
En un comienzo nadie me leía, luego se fue dando en el colegio la facilidad de en Castellano poder inventar cuentos y ahi fue un poco más apreciado lo que hacía. Esas fueron las primeras veces que a alguien le intereso leer lo que escribía, finalmente pasados los años, cree un blog y fui publicando escritos de vivencias, dedicaciones y de a poco personas de varias partes le fueron conociendo.
Comencé a escribir a los 16 años porque fue la única manera en que mi novia de aquel entonces me mostrara sus tetas. (Las tenía pequeñas, de ahí su complejo; pero sus pezones eran la gloria!).
Supongo que todo empieza desde la infancia en la que nos leen antes de dormir, pero para mí comienza cuando te das cuenta que detras de esas hojas, hay un mundo que descubrir.
De pequeño era muy curioso y aprendí a leer solo a los 3 años de edad. Las revistas disponibles en la casa de mis abuelos maternos eran las Selecciones del Reader's Digest. Así fue que comencé a descubrir muchos relatos y datos interesantes. Eso inspira a ponerse del otro lado del libro y a hacer que uno quiera dirigirse a otros para expresar sus ideas.
Empecé a escribir a los 29 años. En ese tiempo era miembro del Tangerine Dream Fan Club y un fan español, David Díaz-Soto, me invitó a colaborar con artículos en un fanzine llamado ARISTILLUS, que tenía su base de operaciones en Jeréz de la Frontera, España. Su director, Paco Barroso, me dijo que le agradaban mis escritos de Rock Progresivo y también descubrí que esta actividad me era fácil y relajante así como emocinonante, pues tenía que investigar de los temas que hablaba y soy muy bueno en eso. Una tarea agradable y bella.
Y luego de una interrupción involuntaria poco después, a los 31 años, cuando tuve que dar una conferencia respecto a Werner Herzog, un cineasta alemán, decidí dar algunos antecedentes de este creador y los plasmé por escrito, lo cual generó buenas opiniones. Los primeros en leer esta serie de artículos fueron unos amigos que conocía de la Cineteca Nacional, que pensaron que mis escritos eran interesantes y que abiertamente me dijeron que yo tenía facilidad para escribir, cosa que les agradezco.   | | |
Empecé a escribir por afición, leía lo típico de la edad... Harry Potter, Narnia.. Y pensé en que yo también podría escribir algo, primero fueron historias cortas que publicaba en mi blog, y ahora mismo tengo en mente algo un poco mas ambicioso.
Empece a sentir mucha tristeza y vacio
escribia desde que tenia aproximadamente unos 12 años. primero como una forma de expresion personal. no me leia nadie, sino que eran textos que conservaba para mi, como un diario. escribia prosa, nada muy elaborado. luego empece a escribir poesia hacia la adolescencia, como es usual, en correspondencia a temas de amor, de adolescentes, de reclamos, de tristezas tipicas de la edad. Luego pasó esta etapa, conserve todo lo que escribía en mi closet. nadie lo leía aun. Y pasaron los años en que escribia cosas puntuales, ideas que venian a mi cabeza, aunque con menos frecuencia debido a mis estudios universitarios. Y finalmente decidi iniciar un tipo de escritura de viajes, todo relacionado con turismo, de mis experiencias pero en una forma mas impersonal. Mantengo mi blog con mis "aventuras" y consejos de cada lugar que visito. es un hobbie realmente pero he hecho un publico que me sigue en diferentes redes sociales y asi me mantengo activa y escribiendo constantemente de cualquier cosa o idea interesante y diferente que se me ocurre sobre el mundo y lo que he visto o lo que pienso conforme voy viviendo.   | | |
Empecé a los nueve años de edad, con un pequeño relato sobre Jorge Chávez, y mi primer lector fue mi abuelo Teodoro Ramos Martínez.
Por gusto, y solo yo me avergonzaba que leyeran mis pensamientos.
Comencé con libros del colegio. Después mi mente perturbada, falta de internet, y mucho aburrimiento, me hicieron crear parodias de mi vida, algunas trágicas, otras cómicas.
Escribía sin tener conciencia de ello. Supongo que la carta a los Reyes Magos o a Santa Clos fue uno de mis primeros ejercicios. Mamá nos pedía que escribiéramos "para qué queríamos los juguetes".
Mi primer intento serio por escribir una novela partió a los catorce años. Recuerdo con extraordinaria nitidez las circunstancias. Febrero se estaba acabando y yo volvía de la playa con mi madre, después de unas solitarias vacaciones en la playa. En un momento, nuestro auto atravesó un camino flanqueado por árboles muy densos, y tuve la visión de dos hermanos que avanzaban por un sendero similar, en medio de la niebla. Cuando llegué a mi casa, prendí el computador y dejé que mi cabeza hiciera el resto.
Mis primeros lectores fueron mis amigos de ese tiempo. Recuerdo haberle mostrado fragmentos a mi mamá y a mi papá, pero sin mayores repercusiones. Después me dio por escribir poesía y enviarla a un certamen escolar. Gané varios concursos. Ahí supongo que mi microverso de lectores se ensanchó un poquito más.
Pues de pequeño, pero no me leia ni dios, despues escribi canciones, despues un blog y ahora twitteo ademas de dar los ultimos toques a mi primera novela.
Comencé a escribir como una respuesta al ocio y la soledad del hijo único. No creo que se pueda decir que alguien me lee aun. Lo que publico por internet es muy limitado, y mi escritura "seria" todavía no ve la luz del día.
Empecé desde muy chico. En mi casa siempre hubo muchos libros, así que cuando pude leerlos y comprenderlos me interesó desarrollar algo similar, al principio demasiado similar.
A mis padres no los recuerdo como grandes lectores sino hasta que ya estaba yo en la adolescencia, pero asumo que siempre lo fueron porque desde que tengo uso de memoria los libreros de mi casa no eran como los de mis tios que estaban llenos de fotos, botellas, discos y recuerdos de bautizos, primeras comuniones, etc., estaban llenos de libros, enciclopedias, diccionarios y revistas.
Nadie me leía al principio, a veces ni siquiera yo. Tenía libretas con poemas, cuentos y en general cualquier idea debajo del colchón. En ocasiones lo terminaba y no lo volvía leer. |