Uno que a mi me dio hace muchos años Luis del Olmo. Hay que trabajar por un empeño porque, al final, siempre acaba saliendo el sol.
Copiar es cada vez más fácil y barato. Leo en un digital que han pillado a un fulano por plagiar columnas de opinión. Es lo último que uno podía esperar. Yo, como mucho, me he atrevido a entrecomillar algunas cartas de mi amigo Mikel, a citar escritores consagrados o a jugar con los textos de mis mitos literarios sin pasar del retruécano facilón que cualquier iletrado reconocería como una adaptación forzada y presurosa. Y esto sólo cuando ando con la columna colgando y el reloj clavándome las agujas en el trasero.
Fusilar textos es ruin y barriobajero. Cuando se cobra por el plagio, además, es una estafa penada con talego, multa y suspensión por los siglos de los siglos. Amén.
Mal está que un periodista escriba sus crónicas sin salir del hotel, preguntando a la recepcionista y sonsacando al camarero entre cerveza y cerveza. Está fatal que los profesionales de la información limiten sus fuentes a lo más cercano, que no contrasten, que no acudan al lugar de los hechos y cuenten lo que ven, oyen, huelen y sienten con sus propias palabras. Tampoco es de recibo escribir la noticia del día después de leer la prensa local marcándose un refrito que las rutinas informativas devoran y pierde interés en el mismo momento de su concepción. Pero copiar la opinión... eso ya es para nota. Porque hay que ser muy nota para no tener criterio. Hay que ser un auténtico garrulo con falta de confianza en sí mismo para no saber poner por escrito lo que el corazón bombea al cerebro. Aunque esto demuestra el antiguo adagio periodístico de que no hay que dar nunca nada por supuesto, ni siquiera que haya gente con cerebro o, al menos, con capacidad suficiente para ponerlo en marcha.
Lo peor del asunto es que el copista en cuestión era nada menos que el subdirector de un periódico. Lo cual viene a corroborar otra vieja teoría que rula, desde tiempo inmemorial, en el mundo laboral (en particular en el periodístico): si eres un inútil, te harán jefe.
Mientras tanto, nosotros, en sincolumna seguimos regalando nuestros puntos de vista, tratando de cuidar la redacción y el léxico, por el módico precio de que algún lector nos remita su aportación, su bendición, o algún virus cabrón que nos disturbe este ocio peculiar de opinar sin cobrar.
Es lo que tiene. Ya te digo.   | | |
Que si no lo tiene ya está tardando en crear su blog.
Leer, leer y leer.
Que juegue a la primitiva a ver si hay suerte. Y si no tiene suerte, que además de leer mucho, escribir más, aprenda, además del inglés claro, algún idioma complicado para poder ofrecer algo más que el título de una carrera a la que tiene acceso cualquiera que no la ha estudiado. Véase los tertuliamos y reporteros de las televisiones, especialmente en programas de corazón. Cualquiera vale. O eso parece.
Leer mucho (prensa impresa y online, pero sobre todo LIBROS): leer ayuda a organizar la cabeza de forma sistemática y lógica. Además de eso, no dejar de educarse en nuevas tecnologías: siempre hay algo que aprender.
Que llegue a tener mejor objetividad de lo que lea, escriba y conozca y que por ningun motivo su vida personal afecte en sus desiciones personales, si no tienes un objetivo bien trasado puede tener la tendencia a perderse y no encontrar la realidad como el la espera.
Simple y sencillo: que no claudique, que siga estudiando y no pierda la capacidad de asombro... que vea más allá de los que sus ojos ven...
El camino apenas comienza, el periodismo estuvo esperando por ti mucho antes de ingresar a la propia facultad, ahora que tienes la licencia haz lo tuyo, con humildad y sabiduría.
Debés estar conciente de que tu vida se limitará a una botella de agua, tenis, ropa cómoda, un celular, una cámara, un lapicero, una libreta y a saber manejar niveles exhorbitantes de estrés.
Que se parte de abajo, y que lo importante es adquirir una especialidad.
UNA SUGERENCIA: QUE LA REALIDAD NO ESTA EN LA FACULTAD, SINO EN LAS REDACCIONES DE CUALQUIER MEDIO.
Yo misma estoy en esa situación, asíque se aceptan sugerencias!
Ah, interesante.
Ejercer el periodismo ahora es una inmensa responsabilidad personal y profesional, este mundo o esfera pública que está lleno de corruptos merece de chicos y chicas responsables en todo el sentido de la palabra, cuando de transmitir información se trata.
No es sólo tener un micrófono o un teclado, es mucho más, va más allá de lo que nos dice un libro o texto de estudios, es demostrar nuestra sensibilidad en ocasiones especiales, nuestra firmeza en momentos difíciles, nuestros valores, formados con los años y en casa, no en la escuela.
La calle es dura y hay que saber recorrerla |