Silencio y soledad
soy muy desprolija
de aire libree..floress... el cielo azul ...aunque a veces me inspiro mas en las nochess
Principalmente de cigarrillos, algo de alcohol o café depende de cual sea la ocasión, y mis sentimientos a flor de piel.
Musica, aromas, ocasionalmente un buen vino o un whisky e incluso un buen café.
De música tranquila, cigarros y café
Lo único que suelo pedir es la compañía de la noche, de gran ayuda.
Necesito silencio, ya que si no, no puedo recordar aquella idea que se me vino, también para organizarme y poder concordar mis ideas y de que la persona que la vaya a leer sepa de lo que le estoy narrando.
Me rodeo de mis libros mágicos y de mis duendes. Pero no importa donde escribas, lo importante es que te puedas concentrar y percibir! puede ser en el jardín de tu casa, en una plaza, en el rincón de tu casa donde mas te sientes a gusto, yo por eso elijo mi habitación o el office y sobre todo a la noche, que es el momento donde todo se encuentra calmo y vuelve mas sencillo conectarse con uno mismo y con tu mente.
Pero uno no se puede imponerse un horario restringido. Escribir es parte de la propia imaginación de uno, e imaginar no tiene ni lugar ni horario, cuando llega y llega, y bienvenida sea!
Me ayuda el silencio, aunque a veces pongo música que sintonice con lo que estoy escribiendo. Para lo muy trascendente: música clásica o new age. Para las escenas románticas: la bossa nova brasilera o boleros.
Me rodeo básicamente de la quietud interna y externa, algún aparato de música para escuchar, alguna imagen inspiradora y de la soledad
La noche consigue sacar lo mejor de mi... Una buena música, un poco de absenta. No, no, borra esto último, que puede haber niños leyendo...
Lo curioso es que no necesito rodearme de nada especial para escribir. Puedo escribir un fragmento de un relato sobre una servilleta de bar y unos apuntes sobre una obra en el reverso de una factura que llevo en el bolso y sometida al traqueteo del tren. Puedo escribir en casa, en el parque, en el autobús, de día, de noche, viendo la tele, escuchando música, en silencio, sola, en compañía. Cuando se trata de escribir, no hay límites, ni de espacios, ni de horarios, ni de circunstancias, ni de cambios de humor, para mí..
Ese es la razón por la que tengo tres ordenadores en mi casa -uno de ellos es un mini-portátil que llevo a cuestas de acá para allá- y un montón de libretas pequeñas en todos y cada uno de mis bolsos. También se pueden ver libretitas y bolis en muchas de las habitaciones, incluidos los baños.
Mi estudio es un bar (Temperley Café señores, si al final de la entrevista no tenéis curiosidad es que os habéis dejado el alma en casa) así que me rodeo simplemente de música para aislarme y de buena y protectora compañía de su dueño al que nunca podré agradecerle la de horas que le he robado esa pequeña mesa de la esquina que tomo al asalto cada tarde que puedo.
La música es fundamental para mi. Suelo buscar las melodías que más se parecen a la emoción que voy a describir.
Lo que más me sirve para concentrarme es una pantalla y un teclado. Si logro pensar solo en eso, ya estoy concentrado. |