Mostrarlos y seguir trabajando en ellos de acuerdo a las opiniones que recibas. No hay nada como la humildad para poder alcanzar resultados óptimos.
Daelos a conocer, ya que si han interesado en lo intimo a unos pocos porque no lanzarlos para que lo disfruten de todos.
Siéntate en un lugar cómodo y lee esos textos como si fueran de otra persona. Si te gustan, si te gustas, dalos a leer a un amigo, amiga, o persona de confianza que ame la literatura. Después escucha su opinión sincera y actúa en consecuencia: a) Si sonrien, mándalos a concursos y editoriales hasta que te los publiquen; b) Si fruncen el entrecejo y los labios, revisa los textos y reescríbelos. c) Si niegan con cabeza y resoplan, guárdalos donde acostumbrabas, olvídate de ellos, y búscate otro entretenimiento… Eeeiii!! No me guardes rencor, tu has preguntado y yo te he dado mi opinión sin tapujos.
Dalos a conocer es una manera de dar tu alma para que la conozcan
juntalos en un libro y muestralo...
Si no los terminaste olvídalos, tíralos y empieza algo nuevo y fresco que se adecue al momento que vives, si logras terminarlo enséñalo... si no vuelve a empezar
Sientete orgulloso de ellos por ingenuo que sean, al uno leer nuestro comienso es extraordinario, uno lo disfruta como nada. Son nuestros hijos. Acordemonos que el escribir es un proceso de mejora continua, de sistematizacion, repeticion. Hasta lograr el dominio de la historia, que es como un potro sin montar, que hay que domarlo. Y desde luego que si no lo montas no sabe su paso.
enséñalos o tíralos.
Publicarlos, para que la crítica especializada les dé la ubicación real de vuestros trabajos.
Mostrárselo a personas que hagan vida en talleres literarios y escuchar todas sus opiniones. Después decidir si lo escrito tiene algún valor y si se llega a la conclusión de que no, pues sencillamente tirarlos a la basura y empezar de nuevo.
No tener miedo. Si uno estás convencido de que lo hiciste desde el alma y tiene sentimiento, que transmite un buen mensaje, entonces muéstralo, eso sí, si vos querés, no es malo escribir para uno mismo, pero personalmente opino que el arte debería distribuirse y compartirse.
Compartilos con quienes creas que van a saber oír tus palabras, ya sea, para recibir una crítica constructiva o destructiva, todo aporta si verdaderamente oyen tu voz.
Mostrarlos cuanto antes, regalarlos, dejarlos a su suerte, decirles que los amas y que su función es dar la cara por tí a otras caras. Quien escribe y no desea ser conocido no es un artista, es un ser que tiene miedo de la vida y su creación.
destruirlos hasta que escribas algo de lo cual te sientas orgulloso.
quémalos y descansa |