sin duda
No lo veo así. Lo veo, como ya se los dije en otro lado, como una especie de instinto, como si no dependiese de mí el escoger entre si escribir o no hacerlo, como si estuviese obligado a ello, pero no por imposición de nadie sino con mi pleno consentimiento. Algo parecido a lo que le ocurre a Joseph Knecht, el personaje central de Hermann Hesse en El juego de abalorios, para quien obedecer a los designios de sus tutores en Castalia y responder a sus propios impulsos interiores son una y la misma cosa. Los conflictos internos, pero también mis satisfacciones internas, mis alegrías internas, mis curiosidades internas, mis corajes internos y toda mi internidad se expresan a través de mi fuerza creadora, a la que no distingo de mí mismo: yo soy esa fuerza creadora (esto pareciera no ser fácil de entender, y sobre todo por mis esposas y compañeras de vida, quienes terminan, erróneamente, abandonándome tras ver en esa fuerza creadora una especie de competidora o rival, cuando resulta que no logro entender eso, pues la tal fuerza creadora y yo somos la misma persona).   | | |
La literatura se construye con experiencias, pero debe ser inútil. Si se escribe con una finalidad –y especialmente con la de "sanar el alma" o como terapia ocupacional–, el resultado no es literatura, sino alguna otra cosa.
Todo es la fuerza creadora, sirve la ducha dela mañana, hasta el café de las ocho de la noche, desde una ida al cina, hasta la borrachera de la madrugada. No solo los conflictos se hacen parte de la fuerza creadora, quizá gatillen más que otra cosa a lapluma,pero se puede sacar versos, historias, o pensamientos de todala rutina diaria. Escribir como terapia personal es la llave para abrir lapuerta y pasar el lumbrar hacia la literatura como profesión.
A veces si, lo que escribes te sirve como terapia. Los conflictos personales pueden impulsarte a crear, pero una buena fuente de inspiración son los sueltos de los periódicos. De ahí surgen, a veces, ideas fantásticas.
Sirve como terapia, claro... pero sólo por instantes. Por lo general, los desahogos no quedan sino como recordatorios, como fotografías y radiografías del sufrimiento propio que pueden servir para el futuro. Como exámenes médicos del alma. Pero si fuera tan efectiva, los poetas malditos, los trágicos griegos y el pobrecito de Kafka habrían sido personas muy felices.
Los conflictos son fuerzas creadoras. Absolutamente. Todo nace del choque. Como decía Blake: "Sin contrarios, no hay progresión". Es una ley universal.
Creo que sí, de hecho, he estado trabajando en el tema de la escritura como vía de sanación:
http://escribarte.blogspot.com/2009/09/escribir-para-drenar-las-emociones.html
Yo pienso que los conflictos internos y externos son creativos. Definitivamente estoy de acuerdo. Tambien pienso que puede servir como terapia personal.
En ocasiones, sí. Han habido momentos en que, la más profundo tristza me ha llevado hasta la más bella creación; parece increible, pero es cierto. Si, claro, la terapia queda implícita en el proceso creativo de todo narrador; es algo que nos alimenta el alma.
Muchas veces sí, es una buena terapia sobre todo para distanciarse un poco de la realidad.
Como fuerza creadora depende, si uno está triste y quiere transmitir alegría en sus escritos es preferible no lo haga, porque se notará que está forzado. Es decir si uno quiere que los sentimientos que está viviendo ese momento es muy acertado, estoy deprimido y mis trabajos transmiten depresión, caso contrario puede ser contraproducente
Sí, el problema es cuando al sanarse de esos conflictos internos se acaba la fuerza la creadora.
A mi en lo personal me gusta escribir, y no niego que me gustaría ser escritor profesional y poder ganar dinero y ayudar a mi familia. Y estar bien en lo general.
Ahí tenemos el caso de J K Rowling, que si bien su redacción y narrativa no me gusta, su universo, el mundo que creo es bastante bueno. Además que ella lo necesitaba, y usó sus problemas para salir adelante.
Se dice que en esta vida se logra triunfar convirtiendo nuestas desventajas en ventajas. O sea, no importa las cartas que nos toquen sino el como las jugamos, y eso es algo que sé por experiencia.
Pero volviendo a Rowling, me alegro por ella en lo personal de que esté bien economicamente. Pero si ya se terminaron los problemas y eso fue su fuente inspiradora que más le queda por escribir. Aunque de seguro sus editores igual están felices por todo el dinero que les hizo ganar.
se escribe por amor y ganas de reflejara algo y construir mundos mejores
Escribir es una excelente terapia. Así como se puede canalizar todo en una sesión con un analista, también se puede canalizar lo que uno siente en un papel. Recuerdo que una amiga me dijo una vez "cuando me siento mal, empiezo a escribir en un papel, y después lo quemo".
En cuanto a los conflictos internos, son una raíz pura de sentimientos, pesares, recuerdos, anécdotas... Ante un afluente tan puro de feeling, la creación aparece sola.
Terapia personal..., sí. De no escribir (cuando lo necesito) estaría sumido en la más profunda desgracia. Mi vida, quizá, no sería digna.
como desahogo puede ser en muchos casos. Lo son pero tambien los externos que pueden marcarlo a uno para siempre |