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Entrevista a:

Juan M. Pueyo Naval [juanmpueyo]



ESCRIBIR
¿Cómo empezaste a escribir? ¿quién te leia al principio?
Fue en el Instituto, adaptando dramáticamente poemas del Romancero español; hacíamos un guión sobre los romances, que luego representábamos bajo la tutela de una profesora de literatura, de quien guardo un recuerdo extraordinario. Me acuerdo especialmente de aquel que decía: "Abenamar, Abenamar, moro de la morería, el día que tú naciste, grandes señales había..."
También escribía poemas de amor, que leían algunas de mis buenas amigas del Instituto. Muchas veces escribí poemas con intención de ligar, como cabe suponer.
¿Qué género es tu favorito? ¿Agún link donde podamos ver o leer algo sobre tu obra reciente?
Novela y Poesía. A mediados de enero o así, espero tener lista definitivamente la publicación de una colección de poemas, escritos entre 1980 y 2007, LA DESNUDEZ DE LOS ÁRBOLES, en Bubok, entonces os pondré el link.

Respecto a las novelas, estoy trabajando en la tercera, y las dos primeras que terminé, recientemente las presenté en sendos premios. Así que no puedo mostraros nada, hasta dentro de algún tiempo. No tengo muchas esperanzas, pero yo sigo...
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿qué ocurre antes de sentarte a escribir?
Casi toda poesía está basada esencialmente en emociones suscitadas de manera inesperada, que deseas expresar lo más bella y armónicamente posible, a través de las palabras y metáforas más contundentes y definitivas, lo mejor ajustadas posible. Cuando lo consigues, aquella emoción vivirá para siempre en el poema. Después de plasmar en el papel el esqueleto de la idea, releo y me dedico a poner o quitar palabras: los adverbios, conjunciones, sustantivos, verbos, adjetivos que mejor se ajusten a lo que quiero expresar, buscando la máxima musicalidad y ritmo. Casi nunca se consigue a plena satisfacción. Reconozco que en algún momento de inacabables correcciones, hay que decir: ¡Basta! Para mi no es fácil, y por eso me gusta cerrar colecciones.
Para sentarme a escribirlo, es preciso que haya vivido esa emoción a tope, de un modo tan fuerte, que trascienda lo anodino de mi vida cotidiana de ese momento. Y luego, que me apetezca hacerlo, claro.

En la novela, la cosa cambia, es más compleja y laboriosa. Llevar adelante un proyecto novelístico es un trabajo muy serio, arduo, de muchas horas de dedicación absorbente. En principio, se trata de agarrar una buena historia que esencialmente te guste, íntimamente relacionada con un ambiente puntual, que si te apasiona es infinitamente mejor, como es obvio; luego, pues documentarte con seriedad y rigor, idear una trama, buscar los personajes necesarios, tenerlos muy bien definidos y perfilados y... armarte de valor para empezar a escribir. Después, llegar a la palabra FIN es lo espinoso y sufrido,a la vez que te va fascinando conforme avanza, aunque por supuesto, mucho más complicado, porque te asaltan a cada paso las imprevisibles y temibles dudas, el desánimo, la evidencia a cada paso de tu escaso talento. Todo eso...
Corregirla o reescribirla, lo más agotador, pese a eso, me gusta y me proporciona mucho placer. Debe ser mi vena masoca, pero cuando consigues que por fin todo quede a tu gusto, la felicidad puede ser inmensa, aunque no hayas acertado ciertas cosas, o sigas viendo fallos de sintaxis, o que te digan que hay mucha retórica, o que está mal adjetivada, o lo que sea. Que canten misa, tu has disfrutado como un camello, que es lo que importa.
¿Qué tipo de lectura es la que te activa las ganas de escribir?
Alguna reelectura de los grandes: Cervantes, Poe, Tolstoy, Flaubert, Fitzgerald, Borges, García Marquez, Jack Kerouac, Salman Rusdhie. También cosas de algún autor nuevo, como recientemente me ha sucedido con "Tantas maneras de empezar", segunda novela de Jonathan MacGregor, un estupendo novelista inglés. Cuando descubro a un autor joven que realmente me excita, como en este caso, indudablemente, aumenta de manera considerable el deseo de sentarme a escribir. Hay autores jóvenes que escriben realmente bien, aunque sus historias tengan la lógica falta vida. Tramas muy bien montadas, un buen estilo narrativo, pero carentes de carne, de "chicha", mero papel...
¿Cuáles son, según tú, los ingredientes básicos de una historia?
Básicamente, una idea, unos personajes y un ambiente. Respecto a la trama, pienso que puede haber tantas como actos, decisiones, casualidades, accidentes, sucesos y demás hechos de la vida puedan acontecer a los personajes, y que sea capaz de imaginar tu cerebro de modo que resulte atractivo al lector, que hoy en día quiere respuestas a los conflictos. Creo casi con vehemencia en el ritmo poético intrínseco de la prosa, en la armonía. Una historia narrada de manera burda y patosa es algo irrelevante. Es una opinión personal.
En qué zapatos te encuentras mas a gusto: ¿primera persona o tercera persona?
En las dos historias que hasta ahora he terminado, las he escrito en tercera persona. Sin duda, me siento mejor en los zapatos de los personajes, más cómodo, prefiero ser el observador onminiscente. El Yo narrador todavía me impone un poco de respeto. En el futuro pienso desembarazarme de ese absurdo miedo atávico. Desde luego, que algún día escribiré una historia en primera persona.
¿Qué escritores conocidos son los que más admiras?
Pues, los que he dicho antes, y muchísimos más, desde Homero, Joanot Martorell, Boccaccio, Voltaire, Mark Twain, Manzoni, Fenimoore Cooper, Pasternak, Thomás Mann, Giorgio Basiani, Vladimir Nabokov, Ramón J. Sender hasta Juan Goytisolo, Rafael Chirbes o Hidalgo Bayal, que son los únicos españoles vivos que admiro realmente. Claro, me gustan también Góngora, Galdós, Tomasi de Lampedusa, William S. Bourrgouhs, Allen Ginsberg, Hemingway, Nagib Mahfuz, Arundhati Roy, Paul Valery, Mallarme, Camus, Jorge Guillen, Jaime Gil de Biedma, José Agustin Goytisolo... Muchos, una lista interminable. Me gusta leer hasta las hojas de los periódicos que encuentro en la calle.
¿Qué hace que un personaje resulte creible? ¿cómo creas los tuyos?
La coherencia. Trato de que sean coherentes al máximo.
¿Eres igualmente hábil contando historias oralmente?
Lo era, aunque he perdido facultades, porque he ido dejándolo; no quiero que la energía se volatilice: las palabras se las lleva el viento. Cierto día, un viejo de mi pueblo, refiriéndose a unos documentos testamentarios, me dijo: "Donde hay papeles, callan barbas". La oralidad puede ayudarte a pulir luego tu propio estilo escrito, pero la historia escrita deja más libre tu imaginación de lector. Tiene mayor preponderancia, sin duda alguna. Además, puedes regresar a ella cuando quieras.
¿En lo más profundo de tu motivación, para quién escribes?
Mentiría si dijera que no ambiciono publicar y tener éxito, como es lógico y obvio. También tener un yate amarrado en Cambrils, y una mansión de buena piedra en Tramacastilla, en el valle de Tena del Pirineo aragonés. Como podréis suponer con facilidad, me son negados esos placeres, aunque tampoco me desvivo por ellos. Nunca invertiría siete años de mi vida en escribir un presunto bestseller bajo la batuta de un editor o agente, que me prometiese el oro y el moro, escribiendo sobre algo que no me guste. Mi tiempo es mío y marco yo la pauta. No soy profesional de la tecla, y me gano bien la vida con otra cosa. Recuerdo hace años en una entrevista a la editora Esther Tusquets hacer la recomendación a un joven novelista de buscarse otro trabajo y no vivir de la literatura, si quería disfrutar de ella. No era a mi, desde luego, pero seguí su consejo, y no me arrepiento. Soy feliz con lo que tengo en la vida. El placer que sí conozco, es ver una historia fabulada y construida por mi imaginación, finalizada y plenamente redondeada a mi gusto, o una colección de poemas finiquitada; eso me llena mucho, la verdad. En el fondo, quizás sea mi motivación verdadera, sentir a la literatura como una compañera de viaje en la vida.
Escribo para mi, y para mis amigos.
¿Se escribe como terapia personal? ¿son los conflictos internos una fuerza creadora?
Sin duda alguna, el ejercicio catártico es eficiente, sano e higiénico.
Desde los tiempos de Homero, y muy fuerte además.
¿Te sirve el feed-back de los lectores?
Mucho, es clave para mí. Para mi el verbo compartir es uno de los más bellos que existen. Y cuando alguien me devuelve cualquier cosa: opinión, o gesto, o una impresión, o lo que sea sobre algo que haya escrito siento que me enriquezco. Hay un refrán indio que dice: Tener un amigo es un tesoro, y tener dos amigos es una inmensa fortuna.
¿Te presentas a concursos? ¿Has recibido premios?
Si. He sido finalista, pero nunca premiado. Espero serlo algún día, como buen aragonés, soy bastante tozudo.
¿Compartes los borradores de tus escritos con alguien de confianza para tener su opinión?
Claro, con personas cercanas que cuando el túnel es muy oscuro, encienden luces que me ayudan a ver la salida.
¿Crees que ya has encontrado "tu voz" o eso es algo que se está eternamente buscando?
No la he encontrado. No se busca eternamente, hay que hallarla tras muchas vicisitudes y agonías. Estoy en ello, aunque no me inquieta demasiado, porque Jack Kerouac decía que cuando encontró su voz, comenzó a aburrirse escribiendo.
¿Que disciplina te impones, en cuanto a horarios, metas, etc.?
Cuando comienzo la redacción de una novela, a las cinco de la madrugada estoy sentado frente al ordenador, pues mi cerebro está completamente limpio a esas horas, y escribo hasta el desayuno. Hago mis cosas y me acuesto temprano, como me estoy haciendo mayor cada vez necesito menos horas de sueño. Si leo, me documento, o corrijo, pues soy más flexible y anárquico. Siempre priorizo mi horario laboral, claro.
Normalmente, me pongo un año más o menos, para terminar la redacción, porque me gusta dejar reposar las cosas que suceden en la acción. Luego hacer revisiones.
Pues como meta podría fijarme, no sé..., pues me gustaría ganar el Nadal, el Planeta, o el Cervantes. Joder, por pedir, que no quede.
¿De qué te rodeas en tu estudio de trabajo para favorecer tu concentracón?
Del silencio de la noche, si es posible, y sinó, del mayor silencio posible. La verdad es que cuando estoy escribiendo, no me gusta oir nada más que mis ruidos.
¿Escribes en pantalla, imprimes con frecuencia, corriges en papel...? ¿como es tu proceso?
La primera novela, la escribí hasta la palabra FIN a mano, en unos cuadernos baratos. Luego la pasé al ordenador, y correjí, correjí, y correjí mil veces. En la segunda, al principio escribía el capítulo a mano, y luego al ordenador; al final, directamente al ordenador. Y en la que estoy preparando ahora, de momento pienso llegar hasta el final a mano. Lo cierto es que no se aún como haré la redacción. Como buenamente pueda, desde luego.
¿Qué sitios frecuentas online para compartir experiencias o información?
¿Cómo ha sido tu experiencia con editoriales?
Ninguna
¿En qué proyecto estás trabajando ahora?
Una historia ubicada en el siglo XVIII
¿Qué me recomiendas hacer con todos esos textos que llevo escribiendo hace años pero que nunca he mostrado a nadie?
Cuando estén terminados como tú quieras, o sea, redondeados a tu gusto, mándalos a todos los SITIOS QUE JUZGUES PUEDAN INTERESAR. No pierdas el tiempo, porque, de verdad que es oro puro.

CULTURA
¿Qué llevas ahora en tu MP3?
Bob Marley, Ziggy Marley y Peter Tosh
¿Qué libros estás leyendo en este momento?
Carlos III y su época
Los trabajos de Persiles y Segismunda
La encantadora de Florencia
Tantas maneras de empezar
Poesía Completa de José Agustín Goytisolo
Lugares del mundo que has conocido ultimamente
Hace mucho tiempo que no viajo.
¿Cuál es esa película que nunca te cansas de volver a ver?
El Padrino
¿Mac o PC? ¿Por qué?
PC. Porque me lo regalaron
¿Qué viene después de la sociedad consumista?
Vendrá una revolución de los países subdesarrollados, al estilo de la Francesa, la Bolchevique, o la Cultural de Mao. Por la codicia voraz de los grandes capitalistas, que no conoce límites; es insaciable, como lo era la de las monarquías medievales de origen divino. Y entonces, si triunfa... ay de los vencidos...
¿Te parece excesiva la saturación publicitaria que hay en los medios?
La de la televisión de parece obscena, y mil epítetos denigrantes más: agresiva, molesta, burda, grosera, turbadora, infame... es un asalto impío a la inteligencia humana.
¿Crees que hay excesivo sexo y violencia en los medios?
De sexo del bueno, no hay nada, tan sólo hay mucha hipocresía. Y violencia gratuita, a raudales.
¿Cuáles eran tus asignaturas favoritas en el colegio?
Historia, Literatura, Matemáticas
¿Crees que videojuegos, chats, etc. tienen un peligro adictivo para adolescentes?
Sí, sinceramente, en mi opinión, les resta mucho tiempo de lo que es la prioridad en su edad: formarse. Los padres deben ser muy estrictos en los límites a poner.
¿Algun libro de crecimiento personal ha transformado tu vida?
Nunca he leído libros de autoayuda.
¿Has comprado alguna vez obras de arte? ¿De qué tipo? ¿Qué te impulsa a hacerlo?
No, la verdad es que no tengo mucho dinero.
Marketing, briefing, brainstorming... ¿Haces algún esfuerzo por evitar los anglicismos o los aceptas como un hecho sin más?
No, los acepto sin ningún pudor, si definen bien el concepto de la idea que quieren trasmitir. Las lenguas se han formado por el contacto de las gentes. Creo que esta va a ser una pequeña gran revolución de este siglo.
¿Defiendes el grafitti urbano?
Totalmente. La espontaneidad es una de las virtudes capitales del Arte.
¿Qué revistas lees habitualmente?
Ahora, ninguna.
La pirateria sigue aumentando, ¿qué pasará con la industria de la música, el cine, y la cultura en general?
Que los "creadores" del futuro tendrán que aprender a conjugar el verbo compartir. De cualquier modo, siempre ha habido pillos.
¿Qué deportes practicas y con qué frecuencia?
Andar por el monte. Y el "sillonball", para los partidos de futbol y las carreras de F1 y Moto GP.
¿Debe ser subvencionado el cine cuando en el reparto hay estrellas millonarias?
El deplorable nivel del cine español actual, demuestra que el subvencionismo no es más que una cueva que refugia a los más vagos y pillos de la clase.
¿Cómo explicas el auge de la cultura del famoseo?
Por la deriva social hacia el disfrute hedonista, la frivolidad, la banalidad, y el patético alardeo de la incultura que hace la gente.
 

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Juan M. Pueyo Naval
Sabiñánigo (Huesca)- España

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